Hotel de Marte / Portada del disco

GRABACIONES: Hotel de Marte – Hotel de Marte (Autoeditado, 2021). Por Stabilito, D.

Los viejos rockeros nunca mueren, creo que de los jóvenes y de los de mediana edad no dicen nada pero lo daremos por supuesto. Hotel especifica su procedencia y elige al planeta rojo, el de las arañas, el de Tim Burton o quizás el que proponían Grateful Dead en los siempre bien recibidos años setenta. El caso es que el quinteto estrena nombre y regresa con nuevas composiciones, señal inequívoca de que David R. Jones tenía razón porque Lennon vuelve a estar en venta.

El decálogo de los zaragozanos comienza con un riff aprobado por Stevie Wonder y sus acólitos. Jesús Pérez sigue la línea de la lírica franciscana (no se confundan el único San Francisco válido es el que contiene muchachas bellas con flores en el pelo) y lo plasma en los diez cortes del disco repleto de guiños a los Stones, a la Creedence y a dios Bowie, siempre presente. El seco asfalto de guitarra serpenteante sale a relucir en San Francisco y echamos de menos aquellas cuestas llenas de almas errantes en busca del subsidio diario. Hay espacio para el rock del delta en No mires atrás, golpe en la mesa para decir que las mejores baladas están en clave de rock and roll. Y hablaremos de grupos patrios como M-Clan, Los Zigarros o los extintos Sol Lagarto pero no olvidaremos a los padres de la patria y lloraremos con la guitarra de Clapton pensando que los bares eran mejor con ceniza en el suelo y serrín en las barras.

Hay tiempo para molinillos y para el lucimiento de Lasaosa en las guitarras solistas en Plomo en el vacío, medio tiempo brillante en el que la quebrada voz de Pérez se acompaña del Hammond de Beatriz Pérez, siempre presente en los momentos álgidos de un disco elegante como una suite en el hotel Los Ángeles. Harrison también hace acto de presencia en Deja volar tus sueños, como si una extensión del Revolver se tratara el tema adquiere tintes hindúes desde el comienzo y deja paso a la psicodelia latina con la entrada de Borja Téllez a las congas. Y es que Hotel de Marte es un greatests hits de guiños a sus profesores con tiempo y deleite para un oyente que ansía la electricidad del directo, de La Ley Seca, del Rock and Blues y de tantos otros campos de batalla de la ciudad.

El bullicio sónico de Eric y el blues arrastrado del método Vaughan (Stevie Ray) dan empaque a un disco continuista con aquel Tiempo de Luz (2014) cuando el único confinamiento existente era el de los parroquianos del bar. Los ángeles caídos (con colaboración de Eduardo Escobar en pedal Steel y Cope Gutiérrez al piano) suena a himno de hermandad y Bailas, con aroma latino, demuestra que la sección rítmica al mando de Hector Salvador y Luis Gómez sostiene el peso de cada composición. El Hotel de Marte cierra de manera contundente y pesada la grabación dejando el poso del buen café y la imagen de un loft con sofás de terciopelo y suelo ajedrezado. La locura nos salvará de la locura y la muerte nos encontrará con el traje más elegante y la distorsión de una Gibson.

Stabilito, D.
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